El artista se despega del artesano, al destacar que no es el costo de los materiales lo que le da el valor a su obra, sino que es su espíritu que insufla su realización, le da un valor por encima de lo terrenal.
Su ser están inmerso en sus pinceladas, en sus composición, en todo el cuadro.
¿Cómo ponerle precio al alma del artista? Solo él puede atribuirle un arbitrario, irónico e irrisorio valor a esa parte de su ser, bajando a posibilidades mundanas un coste que en realidad trasciende los límites de la divinidad.
De Locuras, Odios y Amores
Locuras, odios y amores
pintan los paños de nuestra vida,
tragicómicas mezclas de colores,
temblorosa técnica mal habida.
De locura nublosa, tan contenida,
cual musa, inspira a la hora de crear,
plasmando en un cuadro historias de vida,
vomitando verdades que se han de negar.
De odios profundos, llenos de texturas,
recuerdos violentos, amores de antaño,
turbantes fraudes al atril sacuden,
Con arte en el alma, dolor espontáneo.
De amores que cambian el pulso
con que la muñeca, rotando, pinta.
Llenos de ritmos, formas, sabores
dolores, placeres, mixtura en tinta.
La obra, con tan dedicado esmero
jamás contemplaremos terminada.
solo los hondos ojos de la muerte
apreciarán, finales, nuestra pincelada.