Inalcanzable es el Valhalla, si no nos viste el valor.
Por ello arremeto, expuesto,
Sin más armadura que esta locura.
Poseído, tan ingrávido como fuerte,
Hago a un margen el dolor…
Mis ojos brillan ardientes, en trance.
Ciego, desconocido, casi alienado,
Respondiendo solo al impulso, al corazón.
Si habré de morir, que sea en noble batalla,
Que inmortalicen las llamas esta embarcación,
En que habré de dejarme llevar por la corriente,
Río abajo. Hacia la gloria de la eternidad!


