Hubo un día en que la historia seleccionó un nuevo e inusual acontecimiento y se lo apropió para siempre. El cielo se deshizo lentamente, dulce, suave, silencioso. Atrapados eternamente entre utopía y distopía, ese día, aquellos copos, casi irreales, inclinaron a favor la balanza.
Aún en tiempos de tempestad,
podemos regalarnos
una infinita belleza.
Solo hay que pararse junto al camino para poder contemplar…
Aquel lunes 9 de julio, Buenos Aires cambió.
Aquel lunes 9 de julio, Yo cambié.
La tortuosa apatía que ardía
en las llamas del apego a su remembranza
fue finalmente sepultada,
bajo una refrescante tumba de purezas.
Aquella vuelta al hogar fue divina.
Ferviente prueba de la mano de los dioses.
Y en el día, en que cualquiera creyó que todo era posible…
Me detuve junto a aquellas vías, y así ocurrió.
El disparo de nieve, golpeó mi razón. Ya no pensaba en ella...
Aquel lunes 9 de julio, Buenos aires fue cede de un milagro.
Aquel lunes 9 de julio, fui yo quien celebró la independencia.
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| "Al costado del camino" (2007) |

2 comentarios:
Este poema lo leí hace tiempo. Significaba una cosa que yo veía muy lejana entre nosotros. Un final.
El día que lo volví a leer, este 9 de julio, causó una herida tan profunda en mi alma y terminó de dar la última estocada a un corazón que ya se venía muriendo desde hacía 4 meses eternos.
Teniendo en cuenta que una obra de arte se resignifica miles de veces a lo largo de su vida, yo me apropié de esta en este momento de mi vida...
El final.
Las cosas no son eternas por más que lo deseemos. Después de todo, todo muere y por más que duela el amor es tan frágil que muere cientos de veces a lo largo de una vida.
Curioso como el tiempo resinifica todo segundo a segundo. Si te preguntara ahora habría cambiado su significado una vez más. Todo muere decís, pero todo nace también… ¿Y eso no es el balance en el que oscila la sabia naturaleza?
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