Albert Einstein (Científico y gran pensador)
Marchita desde antes de crecer,
Inflando sus pétalos para la Nat Geo.
Profiriendo alaridos, clamando regado
De sus efímeras miradas de agua,
Desconociendo su propia naturaleza podrida.
Profunda hubo de autoproclamarse,
Con otoñales discursos, hojarasca.
Que tan arraigada ha de ser
Si sobre hormigón descansa?
Su belleza, su condena.
Creyendo cambiar así el mundo.
Su vida, corta cual suspiro.
Vegetación sin fruto alguno.
Nunca más que mera decoración.
Una de tantas en el jardín.
Sus pétalos caerán, todos se deshojan.
(El viento susurrará ante su ocaso: “ Necesidad de algunos, náusea de otros…")
2 comentarios:
Mucha verdad, tanta superficialidad y tan pocos buenos cimientos. Me gustó
Me llena de satisfacción el compartir con alguien esta visión tan personal. Sos bienvenido/a cuando gustes a dejar tus palabras talladas en el baúl...
Publicar un comentario